Gaviota picofina o Larus genei

Gaviota picofina o Larus genei

Longitud: 42-44 cm

Envergadura: 102-110 cm

Peso: 250-350 g

Periodo de cría: marzo a septiembre

Puesta: 2-3 huevos

Incubación: 24-25 días

Vuelo: 25 días

La población de Gaviotas picofinas se encuentra estable o en moderado aumento, pero tan sólo mantiene cuatro núcleos de cría en toda España (Andalucía y Levante). Sigue sujeta a amenazas como la depredación de nidos o la alteración del hábitat. Estos factores actúan de forma similar en otras zonas adecuadas, en principio, para la cría de la especie, limitando su expansión.

Donde vive

Mantiene núcleos de cría muy localizados en la cuenca mediterránea, el Mar Negro, Asia menor, Oriente medio hasta el Indo, algunos puntos de la costa de Mauritania y Senegal.

Biología de la Gaviota picofina

Su hábitat idóneo son los ambientes salobres y las salinas, y está limitada a zonas de costa en nuestro país.

Se alimenta en la línea de costa fundamentalmente, en bahías, balsas de acuicultura, salinas o zonas de rompiente. La base de su dieta es el pescado, pero también ingiere insectos, invertebrados marinos y algo de materia vegetal. No se la suele ver en alta mar, ni siguiendo a los pesqueros, ni tampoco es habitual que frecuente las aguas dulces o los arrozales para pescar.

Forma colonias de cría compactas en salinas, marismas salobres y playas arenosas con vegetación rala, generalmente en compañía de otras aves de su familia o próximas a ella, como avocetas, pagazas o charranes. El nido es una depresión revestida de plumas y algunos restos vegetales y ambos progenitores cooperan en la incubación. Los pollos son semi-precoces, es decir, nacen con plumón y los ojos abiertos pero no son capaces de abandonar el nido hasta después de unos días tras la eclosión.

Cría entre marzo y septiembre; los machos suelen ser más fieles al territorio de nidificación, año tras año, que las hembras, y parece ser que, en general, la especie muestra una cierta tendencia a desplazarse entre colonias del ámbito mediterráneo.

Así se mueve

Es una especie estival, aunque desde hace años algunos centenares de ejemplares permanecen en invierno cerca de las colonias de cría mediterráneas y de la costa de Huelva.

Amenazas de la Gaviota picofina

La propia distribución mundial de la especie ya da idea de la extrema sensibilidad que puede mostrar a la degradación de su hábitat, ya que no se trata precisamente de una especie poco exigente. La instalación de las colonias no es, además, fácilmente previsible lo que dificulta la protección de áreas de cría concretas.

También es extremadamente susceptible a las molestias producidas por el ser humano u otros animales, dada la localización de los nidos, muy accesibles, por lo general, a los depredadores, al pisoteo del ganado o al trasiego de personas. La creación de islas artificiales se ha mostrado como un buen recurso para la defensa del área de nidificación, especialmente si se combinan con una buena gestión de los niveles hídricos que, si son bajos, pueden perjudicar el éxito reproductor de la Gaviota picofina.

La competencia por el espacio es otro factor que limita la expansión de esta gaviota, siempre en desventaja con especies más grandes o agresivas, como las gaviotas patiamarilla, sombría o la Gaviota de Audouin. Éstas pueden desplazar a la picofina y ocupar las mejores zonas en cuanto a orientación o defensa de los depredadores, por ejemplo.

Aunque todas las colonias se encuentran en espacios protegidos, no en todos ellos se dan las mejores condiciones para la protección de esta especie. Las colonias de Sanlúcar de Barrameda, en Doñana, o las salinas de la Tancada y punta del Fangar, en el delta del Ebro, son accesibles a personas y animales domésticos. Esta facilidad de acceso, la gestión hídrica y el control de ciertas especies competidoras son aspectos a mejorar sin duda alguna.

Por otro lado, existen zonas que en principio podrían resultar idóneas para la cría de la picofina, pero requerirían la adecuación de ciertos factores limitantes como la presencia de depredadores o la fluctuación de los niveles de agua. Estas actuaciones favorecerían, no sólo a esta especie, sino a otras en similares circunstancias como la pagaza piconegra, con la cual comparte a veces colonia de cría.

¿Cuantas aves quedan?

La población mundial alcanza probablemente las 75.000 a 125,000 parejas, mientras la europea debe oscilar entre 40.000 y 80.000 parejas, la mayor parte de ellas en Ucrania y Rusia. En España, la especie ha aumentado ligeramente su tamaño y distribución desde los años 70, cuando sólo criaban unas decenas de parejas en Anda-lucía, hasta los cuatro núcleos actuales y las 600- 1.000 parejas.

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