¿ESTÁN CONDENADOS LOS TIBURONES A NADAR PARA NO HUNDIRSE?

Aparecidos hace más de 400 millones de años, los tiburones reinan siempre como dueños absolutos en los mares y los océanos. Su presencia inquieta a los hombres, que no se arriesgan demasiado a desafiarlos en su propio medio. Algunos han elegido domicilio incluso en algunos ríos y lagos. Pero, aunque extraordinarios, están entre los vertebrados más primitivos. Están enfrentados además a un doble problema permanente: flotar y respirar.

Tiburon
Aparecidos hace mucho tiempo, de constitución arcaica, los tiburones no son, por ello, menos eficaces. A lo derecha, un tiburón de las Galápagos.

«Flotar como una plancha» es una expresión que les va perfectamente. Que un tiburón deje de nadar y se hundirá inexorablemente. Esto es al menos lo que les sucede a la mayoría de ellos, por ser su cuerpo demasiado denso para flotar. Muchos tienen, sin embargo, un enorme hígado, que «aligerado» por las grasas que contiene, desempeña el papel de una Boya en el interior del cuerpo y mejora su flotabilidad.

Pero esto no es suficiente y los tiburones deben mantenerse en el agua nadando. Los demás peces, a los que se llama «óseos» por oposición a los tiburones que son cartilaginosos, no tienen este problema de flotabilidad, pues están provistos de una vejiga natatoria. Esta es una bolsa gaseosa situada en el interior del cuerpo, que constituye un verdadero flotador. Así, estos peces pueden permanecer quietos en el agua, sin descender ni subir, e incluso adaptar su flotabilidad al lugar donde se encuentran.

De todos modos, a pesar de la ventaja que representa tal bolsa gaseosa, no es aún suficiente para permitir hacer el «holgazán» en el agua. Hace falta también poder respirar. Para esto, el agua debe circular a través de las branquias que, al paso, captan el oxígeno que está disuelto en ella. Los peces óseos son capaces de ello engullendo el agua y agitando sus agallas, cosa que la mayor parte de los tiburones no saben hacer, para que el agua entre en su boca y circule normalmente a lo largo de sus branquias, deben avanzar con las fauces entreabiertas.

Sólo algunas especies de tiburones de fondo son capaces de agitar el agua, un poco como lo hacen los peces óseos. Los demás están, pues, condenados a nadar durante toda su vida.

Estar obligado a moverse para sobrevivir es un absurdo cuando se sabe, como te lo demuestran los animales de este artículo que habla de algunos de los cuales pasan su vida fijos a una roca

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Me llamo Félix García y soy un fiel amante de todos los animales y por eso he creado este sitio para facilitar la información para muchos que como yo le gusta todo lo relacionado con este fascinante mundo que es el de los animales. Tambien soy el creador de Cable de redes.

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